Pasan los días y por la mesa de entradas de la Municipalidad de Tafí del Valle no aparece ninguno de los planos y documentos del polémico hotel clausurado durante la segunda semana de enero. De este vacío de papeles se abraza el intendente Jorge Yapura Astorga ante el interrogante de si es verdad que la obra será terminada como anunció el gobernador José Alperovich este miércoles. "El dueño no presentó nada aún. La clausura se mantiene. No me pidan que hable sobre suposiciones y cosas que están en el aire", contestó terminantemente ayer por la mañana.
Trascartón explicó a LA GACETA todo lo que falta para disponer la eventual habilitación de la construcción emplazada sobre la avenida Gobernador Miguel Critto: "no es tan simple como parece. Para empezar, los plazos administrativos están vencidos. Entonces, ellos deben solicitar una reconsideración acompañando los documentos que faltan. Aquí los vamos a estudiar detalladamente, incluso lo referido al exceso de altura (el hotel supera los 6,10 metros permitidos por el Código de Edificación en vigor desde 1990). La exigencia de demoler no está para nada descartada".
De esa manera matizó Yapura Astorga el discurso del gobernador, que expresó a la prensa: "el compromiso de él (el intendente), de lo que hablé ayer (por el martes), es que no tiene drama en posibilitar que el hotel se continúe construyendo siempre y cuando presenten los papeles en condiciones".
El día anterior, Alperovich había dicho: "ya saben lo que pienso: una inversión de estas características no tendría que haberse parado". Hace casi dos años y como consecuencia de un pedido de Bernardo Racedo Aragón, presidente del Ente Tucumán Turismo, el mandatario había ordenado al ex intendente Carlos Rodríguez que habilite la obra iniciada en 2008.
Pero según Yapura Astorga, la adecuación a las reglas y nada más que eso definirá el porvenir de este emprendimiento de 50 habitaciones de propiedad de Luis Zermoglio, empresario vinculado a políticos oficialistas que en San Miguel de Tucumán opera el hotel Embajador. "La resolución que ordena la clausura advierte que la violación de esta disposición acarreará sanciones pecuniarias y autorizará a iniciar acciones legales", recordó el intendente tafinisto.
Pie izquierdo
En juego está la apuesta hotelera de índole privada más importante de Tafí del Valle, de acuerdo con el parecer de Racedo Aragón, que el martes pasado llamó a acercar las posiciones en pugna y a ajustar el proyecto a derecho. "Apoyo la inversión que hay detrás de este hotel", manifestó el funcionario.
Una apuesta inmensa que, paradójicamente, empezó con el pie izquierdo en lo que a autorizaciones administrativas se refiere. Según constató LA GACETA, la familia Zermoglio se largó a edificar con un permiso provisorio en suspenso extendido el 4 de septiembre de 2008 por el arquitecto Guillermo Gray, entonces director de Obras Públicas de Tafí del Valle. En esa época, la Municipalidad consignó que los peticionantes no habían cumplido los requisitos pertinentes: el informe del impacto arquitectónico y ambiental, y la aprobación de Defensa Civil (en enero de 2008, el Municipio recibió de los Zermoglio un pago de $ 14.700 en concepto de permiso de construcción).
Dos años después surgió el problema de la violación de la altura máxima permitida por el Código de Edificación para preservar las magníficas cualidades paisajísticas de Tafí. Y dos años más tarde, Yapura Astorga añadió nuevas objeciones y precariedades: además de que seguían faltando los papeles, el terreno sobre el cual se alza el hotel no está registrado a nombre de los Zermoglio.